En México, el 12 de diciembre es una fecha muy importante, sean o no católicos, ya que se celebra la aparición de la Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac, fiesta que en cada rincón del país se lleva a cabo y en la ciudad de Puebla se desarrolla en La Villita.
Mientras en la capital del país los devotos a la Virgen de Guadalupe llegan a La Villa Guadalupana, al norte de la ciudad y en la alcaldía Gustavo A. Madero, en la ciudad de Puebla hacen lo propio en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, mejor conocido como La Villita, en el Centro Histórico.
La Villita se localiza en Avenida Reforma número 1108 del Barrio de San Sebastián, justo en la esquina con la 11 Norte y frente al Paseo Bravo, a donde la orden de los Caballeros de Colón se hacen cargo de las celebraciones dedicadas a la Virgen de Guadalupe.
La historia de este edificio se remonta a 1694, cuando se construyó una capilla a la Virgen de Guadalupe a solicitud de Juan Alonso Martínez Peredo, quien era maestro herrero y cohetero. Fue hasta 1722 cuando el Cabildo Eclesiástico consagró la edificación.
En 1870, debido a las Leyes de Reforma, el templo y el colegio fueron vendidos por 6 mil 400 pesos y para 1903, los misioneros guadalupanos se hicieron cargo del edificio.
Al caminar por las inmediaciones del Paseo Bravo podrás notar la fachada de este Santuario Guadalupano, ya que destaca el marrón de los ladrillos que están enmarcados por un arco de azulejos de talavera azul y blanco, que a su vez forman figuras de estrella.
En el arco se encuentra el monograma de María y parte de la fachada está recubierta de ladrillo rojo o petatillo, característica que también se puede apreciar en las cúpulas del templo, que es una característica del barroco poblano, herencia de la arquitectura andaluza.
En la fachada, bajo los campanarios, lucen las cuatro apariciones de la Virgen de Guadalupe. En los medallones apare la inscripción: “fecit talliter omni nationi” (no hizo nada semejante por otra nación), que es una frase que aparece junto a la imagen de la Virgen de Guadalupe, autorizada por el papa Benedicto XIV, al declararla como patrona de Nueva España.
Otros datos históricos añaden que las torres, de tres cuerpos ambas, muestran profusión en los adornos; con columnas salomónicas; además, la planta del templo es de cruz latina con un sotacoro en la entrada.
En el interior posee una bóveda de cañón con lunetos de estilo neoclásico. El presbiterio tiene una bóveda de plato en el cual muestran pinturas de pontífices relacionados con el culto de la Virgen de Guadalupe.
En las paredes, hay cuatro lienzos que muestran las cuatro apariciones de la virgen, también se aprecian columnas llenas de estilo barroco de la época y hay una capilla dedicada a la Virgen Dolorosa.
Como cada año, los poblanos acuden en familia a este santuario para celebrar a la Virgen de Guadalupe, desde muy temprano con las mañanitas y a lo largo del día con celebraciones religiosas, peregrinaciones y presentación de ofrendas.
Ya es un clásico mirar a los niños vestidos como Juan Diego, con ropa de manta, mientras que las niñas lucen faldas y blusas doradas, peinadas con trenzas.
Después de participar con oraciones, peticiones y agradecimientos a la Virgen de Guadalupe, los poblanos disfrutan, en las inmediaciones del Paseo Bravo, de juegos mecánicos, vendedores ambulantes que ofrecen comida y antojitos como tacos, cemitas y chalupas, así como la venta de artículos alusivos al festejo.