Esta semana, el catálogo de Netflix lanzó una película que cuenta la historia de una mágica escultura prehispánica ubicada en Puebla que genera un lío familiar no resuelto ni por la ciencia. Pero, ¿existe en verdad en un museo?
La película lleva por nombre “Caras Vemos...” y es la adaptación de una comedia francesa que originalmente se llama “Le Sens de la Famille”.
Caras vemos..., película de 2024
La película cuenta la historia de una familia con problemas que, tras visitar una exposición de arte sufre un intercambio de cuerpos y personalidades entre sus integrantes.
En el caso de la adaptación mexicana, los Villarreal visitan un supuesto museo ubicado en Puebla y cuando el padre, protagonizado por Bruno Bichir desea tener una familia feliz frente a la imagen prehispánica, surge la magia.
Aunque a lo largo de la historia solo desean regresar a la Angelópolis para revertir el hechizo que los convierte en objeto de experimentos científicos, ese museo no existe en la realidad.
La película fue filmada en el Centro Comunitario Culhuacán, exconvento de San Juan Evangelista que se ubica en la alcaldía Iztapalapa de la Ciudad de México.
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Exconvento de Culhuacán, historia
De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) es un inmueble religioso edificado en 1560 por los agustinos con estilo renacentista y muros elaborados con material volcánico.
Desde 1995 también cuenta con salas de exhibición que muestran la historia del señorío de Culhuacán desde el período prehispánico hasta el virreinato.