Durante el año 2021, el Banco de México úso en circulación la moneda de plata para conmemorar los 700 años de la fundación lunar de la ciudad de México-Tenochtitlan, la cual tiene en el mercado de coleccionistas un precio de hasta mil 600 pesos, si bien su precio de lista al momento de su emisión fue de alrededor de mil 300 pesos.
De esta moneda se fabricaron 9 millones 988 mil 123 piezas, de acuerdo con la Casa de Moneda.
"Es importante mencionar que Banco de M{exico es quien emite las órdenes de acuñación, por lo que Casa de Moneda de México no tiene un programa de acuñación 2022 para estas piezas", señaló la dependencia a EL UNIVERSAL PUEBLA.
Esta moneda tiene un valor nominal de 10 pesos, aunque por tratarse de una moneda de colección en metal precioso, su valor numismátivo fluctúa de acuerdo con los precios internacionales de la plata y las condiciones de cada ejemplar.
Esta moneda de 38 milímetros de diámetro tiene acabado espejo-satín y está hecha con plat ley 0.925.
En la parte central, se ve en la moneda el águila sobre el nopal, símbolo de la fundación de Tenochtitlán.
Se observa también el eje de la lámina I del Códice Mendocino y la leyenda “CÓDICE MENDOZA”.
En la parte superior aparece la leyenda “700 AÑOS DE LA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE MÉXICO-TENOCHTITLAN”.
En el exergo, a la izquierda, aparece la denominación “$10”, la ceca de la Casa de Moneda de México “M°” y, a la derecha, el año “2021”.
El anverso de la pieza ostenta el Escudo Nacional rodeado por la leyenda Estados Unidos Mexicanos.
Esta moneda forma parte de la colección de monedas de plata conmemorativas puestas en circulación en 2021, que también incluyeron las monedas conmemorativas de los 500 años de la memoria histórica de México Tenochtitlán y las conmemorativas del Bicentenario de la Independencia Nacional.

Qué es el Códice Mendoza
De acuerdo con la Secretaría de Cultura, los códices eran herramientas que los antiguos pueblos mesoamericanos utilizaban para preservar y transmitir sus conocimientos, tradiciones y saberes.
Eran documentos constituidos por imágenes que conformaban un sistema de comunicación radicalmente diferente al que utilizamos en el presente; pues se sustentaba en la oralidad, la memoria y códigos que solamente podían ser interpretados por quienes poseían esa capacidad.
Para su elaboración se implementaba piel de venado o papel amate y eran montados a manera de biombo para su lectura.
Tras la irrupción de los españoles en el territorio, los códices llamaron la atención de los conquistadores, autoridades eclesiásticas y autoridades civiles; por lo que en esa época se realizaron múltiples copias de códices ancestrales para comunicar al imperio español sobre diversos aspectos de las culturas indígenas. Lamentablemente muchas piezas originales se extraviaron o fueron destruidas.
Una de estas reproducciones es el Códice de Mendoza o Códice Mendocino, que recibe su nombre de Antonio de Mendoza, primer virrey de México que mandó a hacer este documento con la finalidad de que el rey Carlos V conociera a través de este tipo de elaboraciones la historia y organización social de los mexicas.
La copia se realizó en 1542 con la ayuda de los tlamatinime (sabios indígenas), quienes hicieron una explicación del contenido, la cual fue traducida y trascrita al español en hojas previas y sucesoras a laminas con los pictogramas, o incluso sobre ellas.
El códice está conformado por 71 páginas divididas en tres secciones, a través de las cuales se presenta una lista con los tlatoanis mexicas, se hace un registro de los pueblos sometidos y se incluye una narración sobre la vida cotidiana de los mexicas.
La primera sección inicia con la historia de la fundación de México-Tenochtitlan y la leyenda del águila posada en un tunal como un signo divino mandado por el dios Huitzilopochtli para establecer su asentamiento; entre otros personajes aparece Tenoch, un sacerdote que se muestra sentado sobre un petate mientras aprecia el portento.
En esta sección se marca el período en el que estuvo cada uno de los tlatoanis en el poder desde la fundación de México-Tenochtitlan y hasta la caída de Moctezuma Xocoyotzin; asimismo, se enlistan los pueblos que conquistó el imperio mexica.
En la segunda sección se presenta la extensión del poderío mexica, los pueblos conquistados y los tributos que éstos les hacían, como maíz, frijoles, armas, águilas, plumas de quetzal, oro, entre otras cosas.
Finalmente, la última sección incluye rasgos más específicos como la organización social y las costumbres. Se describe la educación en colegios y la instrucción en el Ejército; se desglosan los tipos de guerreros, sus armas y se alude a sus triunfos; se presentan diversos oficios, fiestas, ceremonias, juegos y tradiciones; incluso hay laminas que muestran el interior del palacio de Moctezuma. Asimismo, se expone su sistema de justicia enlistando grandes delitos y la manera de castigarlos.
A diferencia de otros códices, este no fue hecho sobre piel de venado sino en papel español y no se montó a manera de biombo, sino que fue encuadernado para que el rey de España pudiera comprenderlo. Estas son algunas oposiciones entre sistemas de pensamiento que se concentran en este códice; sin embargo, es uno los documentos más importantes para comprender la historia de México antes de la conquista.
Este documento, que es considerado por diversos estudiosos como uno de los más completos códices mesoamericanos, actualmente se encuentra en la Biblioteca Bodleiana de Oxford, en Reino Unido, recinto que lo alberga desde 1659. Asimismo, en 2015 el Instituto Nacional de Antropología e Historia lanzó, como una forma de repatriación virtual, una plataforma en la que el códice se puede consultar íntegramente de manera digital.